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Hoteles en Bruselas

Bruselas, una ciudad creativa, cosmopolita y divertida que nunca deja de impresionar

Bruselas, capital de Bélgica y considerada el “corazón de Europa”, es la ciudad ideal para los visitantes, ya que cuida con esmero hasta los detalles más insignificantes. La alegría y el estilo relajado forman parte de la identidad de los habitantes de Bruselas, que le sorprenderán con su cercanía y su peculiar sentido del humor. Tanto si está planeando unas vacaciones en familia para descubrir cosas nuevas, un viaje de descanso con amigos para desconectar o una escapada romántica, en Bruselas encontrará todo lo que necesita para satisfacer sus necesidades. Los apasionados de la cultura y el arte pueden detenerse en la escultura del Manneken Pis, en el Museo Magritte y en el Museo del Cómic, mientras que los amantes de la comida pueden disfrutar de un cucurucho de patatas fritas o un delicioso gofre antes de dirigirse a los cafés del barrio de Saint-Géry. Si desea apreciar de verdad la ciudad, no puede marcharse sin impregnarse de su ambiente relajado y cosmopolita paseando por la Grand-Place, el barrio de Les Marolles, las galerías comerciales de Saint-Hubert y admirando el monumento futurista Atomium. Para que disfrute al máximo de esta puerta de entrada a Europa, Radisson Blu le presenta el elegante hotel Radisson Blu Royal: un establecimiento que le permitirá conocer todas las facetas de la vida de Bruselas.

Un hotel elegante y con estilo
Tanto si está planeando unas vacaciones en familia o una escapada romántica, en Radisson Blu encontrará todo lo que necesita para satisfacer sus necesidades. El hotel Radisson Blu Royal, refinado, chic y contemporáneo, es el lugar ideal para relajarse después de un largo día de visitas turísticas. Bruselas es, por encima de todo, la ciudad del diseño, el atrevimiento y la creatividad. Recientemente reformado en estilo art déco y con un magnífico techo de cristal, el hotel Radisson Blu Royal cumple todas estas características. Comprobará que cuenta con todos los sellos distintivos de Radisson Blu: es espacioso, tiene habitaciones cómodas, ofrece comida exquisita y cuenta con un personal que realmente se preocupa de que sus huéspedes disfruten de una estancia inolvidable.
 
Una ciudad con historia
Presente desde el siglo X, Bruselas debe su desarrollo al auge de la industria textil y al afloramiento del comercio desde principios del siglo XIII. Estos hechos permitieron que la ciudad se embelleciera con su opulenta arquitectura. Posteriormente vivió un declive, que solo se frenó con la revolución industrial. Bélgica fue ocupada entonces por los austriacos, los neerlandeses y los franceses, lo que explica su diversidad cultural. El siglo XIX trajo renovación a la capital belga, que vio crecer su número de habitantes, su riqueza y su influencia de forma considerable. Sin embargo, Bruselas fue nuevamente invadida en las dos guerras mundiales, un periodo que la dejó traumatizada. Para ayudar a curar esta herida, la ciudad apostó por el desarrollo, hasta el punto de convertirse en el cruce de caminos de Europa que es hoy.
 
Familiarizarse con la capital de Europa
Bruselas ha convertido su multiculturalidad en una variada riqueza y una fuente de inspiración. Probablemente este sea el motivo por el que la ciudad es tan acogedora. De un barrio a otro, y a veces, de una calle a otra, un ambiente vanguardista puede rápidamente convertirse en un espectáculo de fachadas medievales o de casas de estilo art déco de los barrios de Ixelles y Saint-Gilles, uno de los grandes orgullos de la ciudad. Un paseo por Bruselas es un viaje en el tiempo y por el mundo. Es una experiencia extraordinaria que disfrutarán por igual jóvenes y mayores. Abra bien los ojos: hay algo interesante que ver en cada rincón. Pero mantenga también despiertos el resto de los sentidos porque, a la hora del almuerzo, la ciudad se perfuma con menta y azafrán, mientras los numerosos puestos de comida rápida repartidos por toda la ciudad le tientan a detenerse a probarla.
 
Información básica
Bruselas, además de una ciudad francófona en el corazón de la región flamenca, es el cruce de caminos de Europa, por lo que se accede fácilmente en tren desde numerosas capitales como París, Londres y Ámsterdam. De hecho, aunque se utilizan ambas lenguas, el 85 % de los habitantes de Bruselas habla francés. Bruselas lleva el bilingüismo, su influencia europea y la gran diversidad cultural de sus residentes con singular armonía. Esta mezcla es lo que le da su encanto especial y la convierte en una ciudad atractiva en cualquier época del año. Pese a su clima, caracterizado por las frecuentes lluvias, puede visitar Bruselas durante todo el año. Tenga en cuenta también que la capital belga tiene buenas conexiones y un buen transporte público; aunque, por su tamaño, puede explorarse fácilmente a pie.

Una herencia única
¿Qué mejor forma de conocer la capital belga que ver brillar el sol tras las fachadas góticas de la Grand-Place, antes de dirigirse a ver el famoso Manneken Pis? El hotel Radisson Blu Royal de Bruselas, situado en el corazón de la ciudad, le permitirá empezar su escapada de la mejor forma posible. Camine a través de las laberínticas arcadas de las galerías reales de Saint-Hubert, que le conducirán hasta la impresionante catedral. Continúe hacia el este hasta el parque de la ciudad, donde podrá disfrutar de divertidas actuaciones. Bruselas, enriquecida con miles de influencias, con una herencia milenaria y atravesada por una corriente moderna, es una ciudad maravillosa que ofrece una arquitectura variada y espectacular.
 
Una gran variedad de museos donde elegir
La capital europea es una oda a la cultura y la diversidad, y esto se refleja en sus museos. Por supuesto, recomendamos que visite el Mont des Arts y, en concreto, el Museo Magritte, para conocer el mundo surrealista de este artista. Bruselas está plagada de museos, cada uno más fascinante que el anterior. También recomendamos, entre otros, el Museo de Instrumentos Musicales de Bruselas (Musée des instruments de musique, MIM), con su sorprendente arquitectura y sus 1200 piezas únicas; la casa Horta, residencia del famoso arquitecto belga y discípulo del Art Nouveau; y, por último, el Centro Belga del Cómic y su magnífica colección de obras del 9.o arte.
 
Un paseo por los jardines
Bruselas es una ciudad que ha sabido conservar muy bien sus jardines, por lo que le sugerimos que dé un paseo por el corazón de sus parques. Empiece por el jardín del Mont des Arts, una auténtica transición verde que le conduce hasta el casco antiguo de la ciudad. Después, diríjase hasta la plaza del Petit-Sablon para sumergirse en su estilo gótico. Continúe por el Parque de Bruselas, situado frente al Palacio Real, y después, por el Parque de Laeken y sus plantas exóticas. Para acabar, visite el jardín del Pabellón Chino y la Torre Japonesa, junto a la propiedad Laeken: ¡una evasión de ensueño!
 
Un mercado lleno de color
Un domingo por la mañana en Bruselas debe empezar con un paseo por el mercado de la Place du Jeu de Balle, en el corazón del barrio de Les Marolles. ¡Es toda una institución! Tintín aparece en esa misma plaza en la historieta El secreto del Unicornio. Este es el lugar para buscar, rebuscar y encontrar gangas y, sobre todo, un lugar donde pasear entre las estrechas calles que dan a una preciosa plaza con muy buen ambiente. Después de esta excursión de compras, relájese disfrutando de un desayuno tradicional en uno de los cafés que encontrará alrededor del mercado.

¡Bruselicioso!
La gastronomía de Bruselas puede describirse como indulgente y atrevida. Entre la tradición y el modernismo, Bruselas ha conseguido labrarse una reputación en el mercado culinario europeo, pese a ser un mercado muy exigente. El hotel Radisson Blu Royal de Bruselas forma parte de esta tradición y ofrece no solo uno, sino dos restaurantes excelentes, entre los que se encuentra el Sea Grill, un establecimiento gastronómico espectacular con una estrella Michelin. Los restaurantes con estrella Michelin no son los únicos de calidad. Durante su estancia, tendrá la oportunidad de conocer uno de los bistrós gourmet de Bruselas, que sirve el tradicional “waterzooï”, un plato a base de pescado o pollo con un toque fresco de influencias internacionales. Además, no dude en probar la comida que se vende en la calle, que convierte a Bruselas en una de las 10 mejores ciudades del mundo para la comida callejera. Elija lo que elija, puede estar seguro de que su experiencia será deliciosa.
 
La capital de la cerveza
En Bruselas, la elaboración de la cerveza se considera un arte, y la ciudad está inundada de templos de cerveza o, mejor dicho, de cervezas en plural, pues hay una enorme variedad donde elegir. Así que no dude en salir de los caminos más transitados y descubrir nuevos sabores de esta bebida milenaria en bares especializados. Dos establecimientos —Cantillon, en Anderlecht, y Senne, en Molenbeek— ofrecen visitas guiadas por sus cervecerías y harán lo posible por demostrarle que, en Bélgica, la distinción de “artisan” no debe tomarse a la ligera.
 
Caprichos dulces
La capital belga también es famosa por sus dulces. En las calles de Bruselas, párese a degustar un exquisito gofre o un delicioso “spéculoos” de Dandoy. También podrá compartir un “cramique”, una especie de brioche tradicional con azúcar y pasas. Haga lo que haga, no olvide probar los famosos chocolates “haute couture” de una de las muchas tiendas de chocolate artesanas de la ciudad. Los belgas tienen para esto un auténtico don, y hasta el callejón más estrecho de Bruselas es fascinante tanto para la vista como para el paladar.
 
Noches salvajes
La animación nocturna de Bruselas ha vivido a la sombra de la ciudad universitaria de Brujas, aunque se está tomando la revancha. En esta ciudad, toda fiesta que se precie empieza con una “buena cerveza”. Así que diríjase a Saint-Géry y sus cafés siempre de moda, a Ixelles o a Flagey, a tan solo unas manzanas del hotel Radisson Blu Royal, para rendirse por completo a las noches locas de Bruselas. Después, diríjase a una de las discotecas de moda de la ciudad para dejarse llevar por la vida nocturna de la capital.

Viaje en el tiempo a Waterloo
En el corazón de Bruselas, cerca de las atracciones turísticas y los barrios más animados, el hotel Radisson Blu Royal de Bruselas está idealmente ubicado para que pueda explorar la preciosa región flamenca que hay más allá de la ciudad. A una media hora se encuentra Waterloo, una pequeña ciudad llena de historia y simbolismo. Vale la pena recorrer unos kilómetros para visitar Waterloo, pues su maravilloso museo plasma con increíble fidelidad la historia de la batalla que derrotó a Napoleón. Si sube hasta la parte más alta de la colina, justo después del museo, podrá contemplar la “morne plaine” (“triste llanura”) donde se escribió la historia de toda Europa. Tenga en cuenta que se realizan representaciones de la batalla en el mes de junio: ¡un espectáculo realmente asombroso!
 
La hermosa ciudad flamenca de Gante
A menudo pasada por alto en favor de sus ciudades vecinas, Brujas y Bruselas, Gante, a 35 minutos de la capital, es una ciudad con mucho encanto, rodeada de canales que le dan una atmósfera realmente romántica. Gante es una ciudad digna de conocer por su campanario, el Castillo de los Condes, el barrio medieval de Patershol, sus pequeños pontones o sus noches de jazz. Si visita la ciudad en julio, no puede perderse el festival de Gante (Gentse Feesten), un increíble festival que dura diez días y que combina música, artes escénicas y buen ambiente.
 
Un viaje al país de Tintín
Bélgica no sería lo mismo sin su famoso personaje de cómic. En Lovaina la Nueva, a 30 minutos de Bruselas, se encuentra el Museo Hergé. Brillantemente diseñado, los estrechos pasillos del museo le sumergirán en el fascinante mundo de este singular aventurero. Aquí, podrá aprender más acerca del reportero más famoso de Bélgica a través de 80 historietas, 800 fotos y muchos otros documentos. Sin duda, ¡no se lo puede perder!
 
Un paseo en bicicleta
La región de Bruselas ha rediseñado su periferia para rodearse de un camino verde que pasa por numerosos parques. Este cinturón verde de 60 kilómetros que enmarca la ciudad es un verdadero pulmón para la urbe y un camino para todo tipo de paseantes. Podrá conocer Bruselas y sus alrededores bajo una luz completamente distinta. No dude en detenerse en uno de los espacios verdes que encontrará en el camino para disfrutar de un pícnic en familia. En la estación de trenes de Bruselas hay varios establecimientos donde podrá alquilar una bicicleta y disfrutar del deporte estrella de Bélgica.